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En QUÉ Creemos
1. Creemos en la inspiración de las Sagradas Escrituras.
Entendemos que la inspiración de las Sagradas Escrituras es la doctrina que enseña que Dios es el autor de la Biblia. En 2a Pedro capítulo 1, Pedro explica que la Biblia no es un invento humano. El texto bíblico no se originó en la mente humana, sino que los autores bíblicos literalmente fueron inspirados por el Espíritu Santo. En otras palabras, aunque cada autor humano escribió desde su propia experiencia y contexto, y con su propio vocabulario y estilo, el Espíritu Santo los llevó a decir exactamente lo que Él quiso. Esto es lo que Pedro enfatiza al afirmar que los autores bíblicos fueron inspirados.
La Biblia es poderosa porque su autor es poderoso. La Biblia es inerrante porque su autor no puede errar. La Biblia es suficiente porque su autor es omnisciente y sabe exactamente lo que sus hijos necesitan. Cada palabra es perfecta. Cada palabra es intencional. Por lo tanto, cada palabra debe ser creída, obedecida y predicada por sus hijos.
2a Timoteo 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”
Santiago 1:21, “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”
1a Pedro 1:25, “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”
2. Creemos en el único Dios verdadero
Estamos convencidos que el único Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en sí mismo, YO SOY, el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado también encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Deuteronomio 6:4, “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”
Isaías 43:10-11, “10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. 11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.”
Mateo 28:19, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
Lucas 3:22, “y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.”
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Definición de términos
Los términos “trinidad” y “personas” según se relacionan con la deidad, aunque no se encuentran en la Biblia, son términos que están en armonía con ella, por lo tanto, podemos comunicar a los demás nuestro entendimiento inmediato de la doctrina de Cristo respecto al ser de Dios, según se distingue de muchos dioses y muchos señores.
Por tanto, podemos hablar debidamente del Señor nuestro Dios, que es un solo Señor, como una trinidad o como un ser de tres personas, sin apartarnos por ello de las enseñanzas bíblicas.
Mateo 28:19, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
2a Corintios 13:14, “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.”
Juan 14:16-17, “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”
b. Distinción y relación en la deidad
Cristo enseñó una distinción de personas en la deidad que expresó en términos específicos de relación, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero que esta distinción y relación, en lo que a su forma se refiere es inescrutable e incomprensible, pues la Biblia no lo explica.
Lucas 1:35, “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”
1a Corintios 1:24, “más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”
Mateo 11:25-27, “En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así te agradó. 27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar."
c. Unidad del único ser del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Por lo tanto, de la misma manera, hay eso en el Padre que lo constituye Padre y no Hijo; hay eso en el Hijo que lo constituye Hijo y no Padre; y hay eso en el Espíritu Santo que lo constituye Espíritu Santo y no Padre ni Hijo. Por lo que el Padre es el Engendrador; el Hijo es el Engendrado; y el Espíritu Santo es el que procede del Padre y del Hijo.
Así que, por cuanto estas tres personas de la deidad están en un estado de unidad, existe un solo Señor Dios Todopoderoso y tiene un solo nombre.
Juan 1:18, “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Juan 15:26, “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”
Juan 17:11, “Y ya no estoy en el mundo; más estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.”
Juan 17:21, “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”
d. Identidad y cooperación en la deidad
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son idénticos en lo que respecta a persona; ni se les confunde en cuanto a relación; ni están divididos en cuanto a la deidad; ni opuestos en cuanto a cooperación.
El Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo en cuanto a relación. El Hijo está con el Padre y el Padre está con el Hijo, en cuanto a confraternidad.
El Padre no procede del Hijo, sino el Hijo procede del Padre, en lo que respecta a autoridad. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, en cuanto a naturaleza, relación, cooperación y autoridad. Por tanto, ninguna de las personas de la deidad existe ni opera separada o independientemente de las otras.
Juan 5:17-37 (ver la cita en la Biblia versión Reina Valera Revisión 1960).
Juan 8:17-18, “Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.”
e. El título Señor Jesucristo
El título Señor Jesucristo es un nombre propio. En el Nuevo Testamento nunca se le aplica al Padre ni al Espíritu Santo. Por tanto pertenece exclusivamente al Hijo de Dios.
Romanos 1:1-3, “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne.”
Romanos 1:7, “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”
2a Juan 3, “Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.”
f. El Señor Jesucristo, Dios con nosotros
El Señor Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unigénito Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre. Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien por ser Dios y hombre, es Emanuel, Dios con nosotros.
Mateo 1:23, “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel.”
1a Juan 4:2, “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.”
1a Juan 4:10, “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
g. El título Hijo de Dios
Siendo que el nombre Emanuel abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Señor Jesucristo, el título Hijo de Dios describe su debida deidad, y el título Hijo del Hombre su debida humanidad. De manera que el título Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el título Hijo del Hombre al orden del tiempo.
Mateo 1:21-23, “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,” [mayúsculas para énfasis] “porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”
Hebreos 1:1-13 (ver la cita en la Biblia versión Reina Valera Revisión 1960).
h. Transgresión de la doctrina de Cristo
Por tanto, es una transgresión de la doctrina de Cristo decir que el Señor Jesús derivó el título de Hijo de Dios sólo del hecho de la encarnación, o por su relación con la obra de la redención. De modo que negar que el Padre es un padre verdadero y eterno y que el Hijo es un hijo verdadero y eterno es negar la distinción y relación en el ser de Dios; una negación del Padre y del Hijo; y una substitución de la verdad de que Jesucristo fue hecho carne.
2a Juan 9, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo.”
Juan 1:1-2, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios.”
Juan 1:14, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Hebreos 12:2, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
i. Exaltación de Jesucristo como Señor
El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, después de limpiarnos del pecado con su sangre, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, sujetándose a Jesús ángeles, principados, y potestades. Después de ser hecho Señor y Cristo, envió al Espíritu Santo para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla y confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios el Padre hasta el fin, cuando el Hijo se sujete al Padre para que Dios sea todos en todo.
Hebreos 1:3, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
1a Pedro 3:22, “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.”
j. Igual honor para el Padre y el Hijo
Siendo que el Padre ha dado al Hijo todo juicio, no es solo un deber de todos en el cielo y en la tierra postrarse ante Él, sino que es un gozo inefable en el Espíritu Santo adscribir al Hijo todos los atributos de la deidad y rendirle todo el honor y la gloria contenidos en todos los nombres y títulos de la deidad excepto los que denotan relación, honrando así al Hijo como se honra al Padre.
Juan 5:22-23, “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”
1a Pedro 1:8, “a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso.”
Apocalipsis 5:6-14 (ver la cita en la Biblia versión Reina Valera Revisión 1960).
3. Creemos en el hombre, su caída, y su redención
Creemos que el hombre es el ser más importante de la creación. Cuenta con un sin número de habilidades y destrezas que lo colocan por encima de todo lo creado. No obstante, con todo lo que el hombre es y el enorme potencial que tiene, padece la desgracia de poseer una naturaleza caída y pecaminosa que lo nulifica y lo reduce a la infidelidad.
Según las Sagradas Escrituras el hombre está bajo condenación y es merecedor de un castigo eterno. Sin embargo, Dios ha tenido misericordia del hombre y ha provisto un plan maestro de redención mediante el cual puede salvarse y recobrar su posición original ante Dios. La desobediencia del primer Adán causó la caída de todo el género humano; la obediencia del segundo trajo la salvación a todo aquel que crea en él.
Romanos 3:23, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”
- El origen del hombre
El hombre es creación divina e inmediata de Dios, en estado de inocencia. Esta expresión hace referencia a la manera directa e instantánea de cómo Dios creó al hombre. En este sentido existen dos direcciones.
En la expresión de Génesis 1:26, “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Se resalta en este dialogo que a diferencia de otras criaturas Dios creó al hombre en forma directa e inmediata, es decir, personalmente. La frase “hagamos al hombre” denota una decisión en la que intervienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El resultado es un hombre que a semejanza de Dios posee una naturaleza trinitaria como nos muestra 1a Tesalonicenses 5:23.
El hombre es creación inmediata de Dios en el sentido de que no hubo proceso de selección natural o evolución. El ser humano fue creado con el mismo grado de perfección y desarrollo físico y mental que posee hasta el día de hoy. Nunca tuvo nada que ver con simios o primates como algunas teorías sostienen.
Génesis 1:26, “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
1a Tesalonicenses 5:23, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
- La caída del hombre
Según la Biblia, el hombre fue creado perfecto en estado de inocencia. No había malicia, pecado, vergüenza o miedo en él, ni nada negativo que empañara su relación con Dios. El hombre voluntariamente pecó, perdiendo así́ su estado original. Tal estado de inocencia se perdió́ una vez que fue consumado el pecado de la desobediencia cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido.
Génesis 2:17, “Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
Génesis 3:7, “Y una vez que comieron fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos.”
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La redención del hombre
Creemos firmemente que la única esperanza de redención para el hombre está en Jesucristo el Hijo de Dios. Sostenemos según lo enseñan las Escrituras que no existe para el hombre ninguna manera de salir de la condición de pecado y condenación, heredada por el primer Adán, fuera de la provista por nuestro Señor Jesucristo.
Jesucristo es el plan o método perfecto de salvación mediante el cual el hombre es limpiado de su pecado, restableciendo así́ su comunión con Dios. Jesucristo es la única esperanza de redención para la humanidad, porque el pecado trajo condenación eterna. El precio fue la sangre del Cordero de Dios derramada a favor del pecador.
Salmo 49:6-9, “Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate 8 (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), 9 Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción.”
1a Pedro 1:18-20, “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.”
4. Creemos en la salvación del hombre
Creemos que la salvación es un regalo de parte de Dios, y es recibida por el hombre a través de su fe en Jesucristo en su sacrificio por nuestros pecados. Creemos que el hombre es justificado por la gracia a través de la fe y no por medio de las obras. Creemos que todos los verdaderos creyentes, una vez salvos, son mantenidos salvos en Cristo por la eternidad siempre y cuando permanezca fiel a la fe en Cristo Jesús.
Hechos 13:38, “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.”
Romanos 6:23, “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:1, “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
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Creemos que, conforme a las Escrituras, el Señor Jesucristo murió como sacrificio, en representación y sustitución, por los pecados de toda la humanidad sin excepción de personas.
Romanos 3:22, “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia.”
2a Corintios 5:19, “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.”
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Creemos que todos aquellos y solo aquellos que creen en Cristo son justificados por los méritos de Su justicia y Su sangre derramada y no por obra o mérito humano alguno.
1a Timoteo 4:10, “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.”
Efesios 2:8-10, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
1a Pedro 1:18-19, “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”
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Creemos en la responsabilidad humana, si el hombre rechaza esta salvación, que ha sido ofrecida a todos por gracia, entonces no queda otra cosa más por hacer, solo le espera una justa condenación.
Juan 3:18, “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Hebreos 10:26, “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados.”
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Creemos que todos los que han creído y recibido la redención por medio de Cristo están guardados por el poder de Dios y están seguros en Cristo para siempre.
Juan 6:36-40, “Mas os he dicho, que, aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”
5. Creemos en la santificación del creyente
Creemos que la santificación en la Biblia conlleva la idea de separar al creyente de todo lo malo para el servicio de Dios y así llegar a ser más como su Señor. La santificación incluye tres aspectos. La santificación posicional ocurre en el momento de la salvación; el hombre se reviste de la justicia de Cristo. La santificación práctica es un proceso continuo por el cual el creyente llega a ser conformado más y más a la imagen del Hijo de Dios. La santificación perfecta ocurrirá un día cuando lleguemos a estar con el Señor (sea por muerte o rapto) y ya no tendremos que luchar con la vieja naturaleza porque seremos como Él es.
1a Corintios 1:2, “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:”.
Filipenses 3:20-21, “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”
1a Juan 3:2, “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”
6. Creemos en el bautismo en el Espíritu Santo
Creemos que este es un don de Dios y que todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en el ministerio.
Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella. Con el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como:
Lucas 24:49, “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”
Hechos 1:4, “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.”
Hechos 1:8, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Hechos 8:12-17, “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.”
7. Creemos en la sanidad divina
Desde su inicio, Iglesia Cristiana Roca de Salvación ha reconocido la sanidad divina para la persona integral como parte importante del evangelio, las buenas nuevas, que Jesús comisionó a sus discípulos que proclamaran. Aunque es imposible cubrir en un breve documento todas las implicaciones de esta declaración o contestar todas las preguntas que se plantean sobre este tema, intentaremos mostrar que la declaración es bíblicamente sana.
Tanto el ministerio de Jesús como de los apóstoles muestran que la sanidad divina es parte integral de la proclamación del mensaje del evangelio. Fue un importante testimonio de Jesús como la revelación del Padre, el Mesías prometido, y el Salvador del pecado. La Biblia muestra una estrecha relación entre el ministerio de sanidad de Jesús y su ministerio salvador y perdonador. Su poder sanador era en realidad un testimonio de su autoridad para perdonar pecados según Marcos 2:5-12. Con frecuencia, los escritores de los Evangelios atestiguan que sus milagros de sanidad ocurrían paralelamente con su predicación del evangelio, siendo ambos el propósito de su ministerio de acuerdo con Mateo 4:23.
La gente venía de todas partes, tanto para oírle como para ser sanados, Lucas 5:15. Jesús nunca rechazó a nadie, sino que sanó todas las diversas enfermedades, dolencias, deformaciones, defectos, y lesiones. También echó fuera demonios y libró a la gente de los problemas que éstos causaban.
Jesús reconoció que la enfermedad es el resultado de la caída de los seres humanos en pecado, y que en algunos casos puede deberse a un pecado específico o a la obra de Satanás. Sin embargo, reconoció también que la enfermedad no siempre es el resultado directo de cierto pecado, Juan 9:2-3. En algunos casos era más bien una oportunidad de que Dios fuera glorificado.
Marcos 2:5-12 (ver la cita en la Biblia versión Reina Valera Revisión 1960).
Mateo 4:23, “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”
Lucas 5:15, “Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.”
Juan 9:1-3, “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.”
8. Creemos en La Iglesia del Señor y su misión
En Iglesia Cristiana Roca de Salvación sostenemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con la responsabilidad divina de llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido de nuevo, es parte integral de la iglesia en general. Siendo que el propósito de Dios en relación con el hombre, es buscar y salvar lo que se había perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la imagen de su Hijo, la principal razón de ser de Iglesia Cristiana Roca de Salvación como parte de la Iglesia es:
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Ser un ente de Dios para la evangelización del mundo. Hechos 1:8, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
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Ser un cuerpo colectivo donde el individuo pueda adorar a Dios. 1a Corintios 12:13, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
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Ser un canal para el propósito de Dios de edificar a un cuerpo de santos siendo perfeccionados a la imagen de su Hijo Jesucristo. 1a Corintios 14:12, “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.”
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Ser una iglesia que muestra el amor y la compasión de Dios a todo el mundo. Gálatas 6:10, “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.”
9. Creemos en la mayordomía financiera de la iglesia
En Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que hay un principio espiritual que es mostrado en toda la Biblia que cada creyente debe aprender y practicar. Este principio está basado en la economía de Dios, la habilidad de dar y recibir, la cual no está restringida a la disponibilidad de recursos. En otras palabras, cada creyente, sin importar que tan rico o pobre sea tiene la responsabilidad de dar y apoyar financieramente a la obra de Dios aquí en la tierra. Está bíblicamente mostrado que Dios utiliza lo que es ofrendado para su obra milagrosamente, multiplicándolas varias veces. Esto está ilustrado en la historia de la viuda de Sarepta en 1o Reyes 17:7-16 y en la alimentación de los 5,000 en Marcos 6:30-44. En ambos casos, lo que fue ofrendado no era mucho, pero era todo lo que había y eso fue suficiente en las manos de Dios.
Proverbios 3:9-10, “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.”
10. Creemos en el arrebatamiento de la iglesia
En cuanto al arrebatamiento de la iglesia, nosotros en Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que las enseñanzas de las Sagradas Escrituras son certeras en esta promesa. Por tanto, creemos que:
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Jesús enseñó que Él regresaría
Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra. Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto según muestra la Biblia en Mateo 24:42-51, Mateo 25:1-13; Marcos 13:37 y Lucas 12:37.
Los discípulos entendieron que la era actual terminará con su venida, Mateo 24:3. La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte de acuerdo con el evangelio de Juan 14:2-3.
En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría. Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido como leemos en Hechos 1:11. Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.
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Las epístolas enseñan que Jesús regresará
Las epístolas del Nuevo Testamento hacen referencias frecuentemente a la segunda venida del Señor Jesús por su iglesia. A través de los pasajes de las Sagradas Escrituras que tratan de este tema recurre la idea de la inminencia. Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida según el evangelio de Lucas 19:11, todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que acontecerá repentinamente y sin previo aviso; y que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua, esto es lo que enseña la Biblia en Filipenses 4:5, Hebreos 10:37, Santiago 5:8,9 y Apocalipsis 22:10.
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El rapto de los creyentes
El regreso del Señor Jesús por su iglesia es conocido por los evangélicos como el rapto o arrebatamiento de la iglesia. Estas palabras no se encuentran en la Biblia, pero ha sido usada tanto que una de las definiciones para la palabra en inglés en el Webster’s Third New International Dictionary Unabridged, es: “Cuando Cristo levanta a su verdadera iglesia y a sus miembros a un reino más allá de la tierra donde todos disfrutarán de felicidad celestial con su Señor.”
La palabra raptar se podría usar para traducir la palabra arrebatados de 1a Tesalonicenses 4:17, “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Jesús dijo que su venida resultaría en situaciones donde un individuo sería llevado de un lugar mientras el otro individuo sería dejado. Esto indica un traslado repentino de los creyentes de la tierra, mientras los no creyentes quedan aquí para enfrentar la tribulación como está establecido en el evangelio de Mateo 24:36-42.
11. Creemos en la Segunda Venida de Cristo y su Reino Milenial
La Biblia nos dice que cuando Cristo regrese a la tierra, Él mismo se establecerá como Rey en Jerusalén, sentándose en el trono de David según leemos en el evangelio de Lucas 1:32-33. Los pactos incondicionales demandan un retorno físico y literal de Cristo para establecer Su reino. El Pacto Abrahámico prometió una tierra para Israel, una posteridad, un gobernante, y una bendición espiritual de acuerdo con la profecía estipulada en Génesis 12:1-3. El Pacto Palestino prometió a Israel una restauración de la tierra y su ocupación como dice en Deuteronomio 30:1-10. El Pacto Davídico prometió a Israel el medio por el cual perdonaría a la nación y podría ser bendecida como profetizó el profeta Jeremías en Jeremías 31:31-34.
En Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que, en la Segunda Venida de Cristo, estos pactos serán cumplidos mientras se reúne a Israel de entre las naciones según Mateo 24:31. Será el tiempo donde Israel se convierte al Señor como dice Zacarías 12:10-14, y será el tiempo en el cual se restaura a su tierra bajo el gobierno del Mesías, Jesucristo. La Biblia habla sobre las condiciones durante el Milenio, como un ambiente perfecto tanto físico como espiritual. Será un tiempo de paz como se explica en Miqueas 5:2-4 y en Isaías 32:17-18. Reinará el gozo en la gente de acuerdo con Isaías 61:7,10; no habrá pobreza de acuerdo a como exclamó el profeta Amos en Amos 9:13-15. Tampoco habrá enfermedad según Joel 2:28-29.
La Biblia también nos dice que solo los creyentes entrarán en el Reino Milenial. Por esto, habrá un tiempo de completa justicia como dice la Biblia en Mateo 25:37 y en Salmo 24:3-4; imperará la obediencia como enseña Jeremías 31:33; reinará la santidad según Isaías 35:8; la verdad según Isaías 65:16; y llenura del Espíritu Santo como en Joel 2:28-29. Cristo regirá como rey según dice en Isaías 9:3-7 e Isaías 11:1-10.
El Reino Milenial es el título dado a los 1,000 años del reinado de Jesucristo en la tierra. Creemos que estos mil años serán literalmente un reinado físico de Jesucristo sobre la tierra. En Apocalipsis 20:2-7, se menciona seis veces específicamente que el Reino Milenial tendrá una duración de 1,000 años. Si Dios hubiera querido decirnos un largo período de tiempo, Él lo hubiera hecho fácilmente, sin mencionar explícita y repetidamente un marco exacto del tiempo.
12. Creemos en el Juicio Final de los incrédulos
En Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que habrá un Juicio Final en el que los pecadores muertos serán resucitados y juzgados según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, será confinado a sufrir el castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia, y el falso profeta. De esto leemos en: Apocalipsis 21:8, “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”
Apocalipsis 19:19-20, “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”
Apocalipsis 20:11–15, “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”
Creemos entonces que el castigo del diablo y sus ángeles, es eterno, y es en el lago de fuego que se llama la Segunda Muerte.
13. Creemos que Dios establecerá un cielo nuevo y tierra nueva
La sección de las Escrituras que aborda este tema incluye los dos últimos capítulos de la Biblia, Apocalipsis 21-22. Se nos proporciona una vista detallada de la visión dada al apóstol Juan con respecto a lo que ocurrirá al final de los tiempos o lo que a menudo se llama el estado eterno.
Apocalipsis 21:1 comienza, “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” El primer cielo (los cielos) y la primera tierra serán destruidos y el mar desaparecerá. Creemos que los creyentes vivirán en una existencia completamente nueva que incluye una nueva ciudad celestial llamada la nueva Jerusalén de acuerdo con Apocalipsis 21:2, “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”
La existencia de los creyentes en este lugar se describe en Apocalipsis 21:3-4; “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Esta morada eterna incluirá a Dios con su pueblo en un ambiente perfecto y eterno.”
Apocalipsis 21:22-23 comparte, “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.” Esta nueva ciudad no incluirá templo, ni sol, ni luna. El Cordero (Jesús) será su luz. Su existencia será perfectamente segura y sin pecado.
Apocalipsis 22:5 concluye la descripción de los cielos nuevos y la nueva tierra diciendo: “No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.” En última instancia, la mayor alegría será vivir juntos con todos los creyentes en la presencia del Señor para siempre. La tierra que comenzó con los humanos en un jardín terminará con el pueblo de Dios en una ciudad donde disfrutaremos de un compañerismo perfecto con él.
14. Creemos en las ordenanzas del Señor Jesús a la iglesia
Creemos que el Señor Jesús le dejó dos ordenanzas a la iglesia, esas ordenanzas son el bautismo en agua y la práctica de la Cena del Señor.
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El bautismo en agua
Creemos que las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con Él para andar en nueva vida. La Biblia nos muestra que este bautismo debe de ser efectuado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mateo 28:19, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
Marcos 16:16, “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado.”
Romanos 6:4, “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
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La Cena del Señor
Creemos en la participación de la Cena del Señor, y que consiste en la participación con los elementos del pan que es representativo del cuerpo de Cristo quebrantado por nuestros pecados, y el fruto de la vid que simboliza la sangre de Jesús derramada en la cruz para que nosotros fuéramos regenerados. La acción de nuestra participación es el símbolo que expresa nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo, lo cual es un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte, una profecía del regreso de Jesús por su pueblo, y un mandato a todos los creyentes.
2a Pedro 1:4 “…por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia…”
1a Corintios 11:26, “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”
15. Creemos en el matrimonio entre un hombre (nacido hombre) y una mujer (nacida mujer)
En Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que Dios estableció el matrimonio entre un hombre y una mujer y que no existen medios de alteración en lo que es el hombre y lo que es la mujer.
Así creemos que la divina institución del matrimonio está registrada en Génesis 2: 23-24, “Dijo entonces Adán. Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Dios creó al hombre y después hizo a la mujer para complementarlo. En la Biblia, el matrimonio es la solución de Dios para el hecho de que no es bueno que el hombre esté solo como estableció Dios en Génesis 2:18.
Así como la Biblia describe el primer matrimonio, usando la palabra ayuda para identificar a Eva en Génesis 2:20. Aquí, la palabra ayudar en este contexto significa: rodear, proteger, ayudar, auxiliar y socorrer. Entonces, Eva fue creada para estar al lado de Adán como su otra mitad, para ser su auxilio y ayuda. Un hombre y una mujer cuando se casan, se convierten en una sola carne. Esta unidad se manifiesta más plenamente en la unión física de la intimidad sexual. El Nuevo Testamento añade una advertencia a esta unidad. Nos dicen las Sagradas Escrituras en Mateo 19:6, “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”
En el Nuevo Testamento hay muchos pasajes bíblicos escritos por el apóstol Pablo que hablan de los aspectos que determinan el punto de vista bíblico sobre el matrimonio, y cómo los creyentes nacidos de nuevo deben conducirse dentro de sus relaciones matrimoniales. Uno de estos pasajes es Efesios 5:22-33. Al estudiar este pasaje, el creyente adquiere ciertos principios bíblicos claves acerca de lo que la Biblia dice cómo debe ser el matrimonio.
El pasaje que se encuentra en Efesios es especialmente profundo en su área referente a un exitoso matrimonio bíblico. Nos dice Efesios 5:22-23, “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador.” Continua el consejo del apóstol pablo en Efesios 5:25, “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.” Además, Efesios 5:28-29 nos dice, “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia.” Declara Efesios 5:31, “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.”
Cuando estos principios son elegidos por el esposo y la esposa en armonía con su relación como creyentes nacidos de nuevo, esto trae como consecuencia un matrimonio bíblico, sólido y saludable. Un matrimonio bíblicamente establecido, mantiene a Cristo como la cabeza del hombre y la mujer juntamente. Por lo tanto, el concepto bíblico del matrimonio es la unidad entre dos individuos, un hombre y una mujer, que es una ilustración de la relación de unidad que existe entre Cristo con Su iglesia.
16. Creemos en la desaprobación de toda doctrina errónea
La doctrina es un conjunto de ideas o creencias que se enseñan o se creen como ciertas. La doctrina bíblica se refiere a las enseñanzas que se alinean con la palabra revelada de Dios, la Biblia. La falsa doctrina es cualquier idea que anula, contradice, agrega o quita a la doctrina dada en la Palabra de Dios. Por ejemplo, cualquier enseñanza acerca de Jesús que niega su nacimiento virginal es una doctrina falsa, pues contradice la clara enseñanza de las Sagradas Escrituras en Mateo 1:18.
Es importante señalar la diferencia entre la falsa doctrina y desacuerdos denominacionales. Diferentes grupos congregacionales ven temas secundarios en las Sagradas Escrituras de manera diferente. Estas diferencias no son siempre debido a la falsa doctrina por parte de alguien. Las políticas de la iglesia, decisiones de los líderes, el estilo de la adoración, etc., todos están abiertos a discusión, ya que no se tratan directamente en las Sagradas Escrituras. Incluso aquellos temas que se abordan en las escrituras a menudo son debatidos por seguidores de Cristo igualmente sinceros. Las diferencias en la interpretación o en la práctica, no califican necesariamente como una falsa doctrina, ni tampoco deben dividir el cuerpo de Cristo de acuerdo a como se nos enseña en 1a Corintios 1:10, “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.”
La falsa doctrina es aquella que se opone a una verdad fundamental o a una verdad que es necesaria para la salvación. Los siguientes son algunos ejemplos de falsa doctrina:
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Eliminar el infierno
La Biblia describe el infierno como un verdadero lugar de tormento eterno, el destino de cada alma no regenerada establecido en Apocalipsis 20:15; y 2ª Tesalonicenses 1:8. El negar el infierno contradice directamente las propias palabras de Jesús mencionadas en Mateo 10:28 y en Mateo 25:46, y es por lo tanto una falsa doctrina.
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La idea de que hay muchos caminos para llegar a Dios
Esta filosofía se ha vuelto popular recientemente bajo el disfraz de la tolerancia. Esta falsa doctrina sostiene que, puesto que Dios es amor, Él aceptará cualquier esfuerzo religioso con tal que el practicante sea sincero. Tal relativismo se burla de toda la Biblia y elimina de forma eficaz cualquier necesidad de que el Hijo de Dios tome forma de hombre y sea crucificado por nosotros como muestran las Sagradas Escrituras en Jeremías 12:17 y Juan 3:15-18. También contradice las palabras directas de Jesús respecto a que Él es el único camino a Dios como registra Juan 14:6.
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Cualquier enseñanza que redefina la persona de Jesucristo
La doctrina que niega la deidad de Cristo, el nacimiento virginal, su vida sin pecado, su verdadera muerte o su resurrección física, es falsa doctrina. Una Cristología descarriada por parte de algún grupo, se identifica fácilmente como una secta o culto que pueda pretender ser cristiano, pero que en realidad está enseñando falsa doctrina. Incluso, muchas denominaciones importantes han comenzado un rápido deslizamiento hacia la apostasía declarando que ya no se aferran a la interpretación literal de las Escrituras o a la deidad de Cristo. 1ª Juan 4:1-3 deja claro que una negación de la Cristología bíblica es anti-Cristo. Jesús describió a los falsos maestros dentro de la iglesia en Mateo 7:15 como lobos vestidos de ovejas.
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En Iglesia Cristiana Roca de Salvación consideramos que la enseñanza que añade obras religiosas humanas a la obra consumada de Cristo en la cruz como elementos necesarios para la salvación es falsa doctrina. Esta enseñanza puede declarar de labios para afuera que la salvación es solo por fe, sin embargo, insiste en que un ritual religioso (como el bautismo de agua) es salvífico. Algunos grupos incluso legislan estilos de peinados, opciones de vestimenta y el consumo de alimentos. Romanos 11:6 advierte en contra de los intentos de mezclar la gracia con las obras. Efesios 2:8-9 dice que somos salvos por la gracia de Dios, por medio de la fe, y nada de lo que hagamos puede añadirle o quitarle a la salvación. Gálatas 1:6-9 proclama una maldición sobre cualquiera que cambia las buenas nuevas de la salvación por gracia.
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En Iglesia Cristiana Roca de Salvación creemos que la enseñanza que presenta la gracia como una licencia para pecar es también falsa doctrina. Esta falsa doctrina implica que lo único que se debe hacer para estar bien delante de Dios es creer en los hechos acerca de Jesús, hacer una oración en algún momento y, luego, retomar el control de su vida con la garantía del cielo al final. Pablo trata con esta forma de pensar en Romanos 6. 2ª Corintios 5:17 dice que aquellos que “están en Cristo" llegan a ser nuevas criaturas. Esa transformación, en respuesta a la fe del creyente en Cristo, cambia los comportamientos externos. Conocer y amar a Cristo es obedecerle según se estableció en Lucas 6:46.
Satanás ha estado confundiendo y pervirtiendo la palabra de Dios desde el Jardín del Edén como leemos y entendemos en Génesis 3:1-4 y Mateo 4:6. Los falsos maestros, los siervos de Satanás, intentan aparecer como siervos de justicia según explica el apóstol Pablo en 2ª Corintios 11:15. Sin embargo, estos falsos maestros se conocerán por sus frutos tal como dice Mateo 7:16. Un charlatán que promociona falsa doctrina, mostrará señales de soberbia, avaricia, y rebelión, a menudo promoverán o participarán en inmoralidad sexual y otras prácticas que van en contra de las enseñanzas bíblicas como leemos en 2ª Pedro 2:14 y Apocalipsis 2:20.
Como iglesia, somos sabios para reconocer cuán vulnerables somos a la herejía y que lo convirtamos en un hábito como los hacían los de Berea en Hechos 17:11:"éstos… escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Cuando nuestro objetivo es seguir el ejemplo de la iglesia del libro de los Hechos de los Apóstoles, vamos a ir muy lejos para evitar los peligros de la falsa doctrina. Hechos 2:42 dice, “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Esa devoción nos protegerá y nos aseguraremos de que estamos en el camino que Jesús nos mostró. Amen, así sea.
